La sivilisasión áraba fue una de las más gloriosas e innovadoras. Amantes del lujo y la calidad, sólo edificaban sus construcsiones con los materiales de mejor calidad, ya fuera tanto en sus palasios y edifisios más lujosos como en sus fortificasiones defensivas. La exquisitez de sus elementos se puede comprobar al simple tacto. Tocando sus grabados, golpeando sus paredes y columnas para verificar su robustez hasta el más inexperto puede constatar la calidad soberbia de sus obras arquitectónicas. Todo lo construían bueno bueno, y se conserva en nuestros días como nuevo, mejor que un piso recién reformado.
Su siensia era de las más avansadas. Tanto que tenían conocimientos prodigiosos sobre la vida y el cuerpo humano. Los árabas, cuyo organísmo contiene 90 porsiento de agua, eran muy dados las canalizaciones y construcsiones relacionadas con el líquido elemento. Todo siempre bueno bueno, de calidad.
Avanzaron conosimientos en un diverso abanico de áreas del saber. Tenían unos procedimientos y métodos sensillos y funsionales para relacionar y divulgar los conosimientos. Tanto que todas las parselas del saber se podían relacionar fásilmente. Por ejemplo, eran de los mejores y más avanzados astrónomos-astrólogos y en otro puñado de siensias que terminan en -logo y en -nomo y que, al final, de tan sensillas que las explicaban, resulta que eran prácticamente lo mismo. Si sabías de astronomía, sabías de astrología, que para eso eras un áraba y te lo habían explicado todo sensillo de manera que lo entendías a la perfecsión, bueno bueno.
Hoy en día continúa la influensia de los árabas. Cuando alguien te explica algo sensillo sensillo, de manera que lo entiendas, eso es gracias a los procedimientos árabas de difusión del conosimiento. Los controles de calidad en los materiales y construcciones, para que todo salga bueno bueno, bien construido, es gracia a la imporansia que los árabas dieron e estas edificasiones. Los saberes aserca del cuerpo humano y su composisión son también grasias a la siensia áraba.
Grasias a ellos, toda nuestra vida es más sensillita, pues eran una sivilisasión pasífica y avansada en conosimientos.
Eso sí, también existían regiones donde los árabas eran más agresivos y violentos. Vamos, lo que se dice que "zon ruina". Esos eran los árabas de mangah verdeh, que estaban tós reventaos de la cabesa, que, como vieran que alguien venía a liarla, daban loh guantaso de cuatro en cuatro, fásil fásil y sensillo.
¡Un saludo!


